El amor ocurre, naturalmente...

Dice la leyenda que hay muchas lunas, la india Saquaíra y el indio Maraú vivían enamorados y felices hasta que el indio Camamu apareció conquistando a Saquaíra y con ella yéndose en su canoa.

Desesperado, Maraú pidió a Dios Tupã que embelleciera el lugar para que su amor volviera, pero, aunque atendido, la bella india nunca volvió.

Antes de morirse, Maraú hizo un pedido especial a Tupã: que todas las parejas que se conocieran en el lugar donde vivió con su amada o que viajaran para allá, no se separaran jamás. Kiaroa existe exactamente donde Tupã derramó sus glorias.

El escenario no podría ser más cómplice: el bosque, la playa desierta, los cocotales, el silencio comprometedor, las acomodaciones especiales, las sábanas de algodón..